Mayo

14 jun 2020
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Desde niña yo observaba algo más. Los ojos grandes, mi rostro distanciado de mis cabellos. Y mis pies siempre inquietos como una agitación de cirrus curtiéndome los labios. Las manos siempre abiertas, enérgicas, con una simpleza que evoca al prístino toro de lidia. Mirífica acción contemplativa. Corion de Arjé: nido o mar; ciencia de thanos, de eros. Siembra prospectiva de infanta que resurge en lo alto y en lo bajo.


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